La Última Chingana nació por querer contar una historia con un ámbito muy nutritivo culturalmente. Hay un gran movimiento que solo existe en este lado del mundo y hay que escarbar mucho para descubrirlo. Con este corto pretendo aferrarme a parte de esta cultura para contar una historia de carácter muy propio a conciente de nuestra gente, con rasgos en los cuales te puedas entretener, identificar y extrañar los estilos vida que se presentaran. Que a uno le den muchas ganas de volver a estas canchas, ósea agarrar un pandero o lo que sea y ponerse a aprender cueca. Reflejar el ámbito contagioso del movimiento y redescubrir la importancia de que la chilenera en nuestras vidas.
”La chilenera es por excelencia un arte de cuequear, arte difícil y tradicional cuya práctica resume las características, repertorios, reglas y códigos del género, que sólo describiremos muy someramente bajo el contexto de la historia. "La cueca es de pueblo; si p'arriba no la cantaban", como dice Hernán Núñez, esta llena de costumbres, hitos, rituales, elementos que reflejan el tan complicado perfil del chileno luchador social, acostumbrado cargar la responsabilidad de los hitos en este país, para que después se escriba la historia con el nombre de los que no se movieron y recibieron todos los galardones. La vida social de la cueca va asociada a los suburbios y a los conventillos, a los llamados barrios bravos de Santiago, del puerto de Valparaíso y demases rincones en Chile. Estos territorios son las 'canchas cuequeras' que delimitan un ‘ambiente’ esencialmente urbano, con una trama de personas, lugares, eventos e historias. En este sentido, la cueca chilenera es emblemática de una identidad localizada, cuya cartografía de Santiago en las primeras décadas del siglo pasado. En estos territorios se consolidó un espacio de convivialidad popular y libertaria, asociada con la rotada y la bohemia, donde la cueca fue la "reina de la noche". Este ambiente cerró su ciclo en 1973: "las casas murieron en el año 73, para cuando fue el golpe; ahí se acabó la noche bohemia", afirma Raúl Lizama, el ‘Perico chilenero’.” Rodrigo Torres
Contar una historia con rasgos tan cercanos a nosotros mismos. Saber que esta parafernalia bohemia esta a vuelta de nuestras esquinas.
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